martes, enero 18, 2011

LO QUE EL DÍA MENOS PENSADO ABARCA NO SE LLEVÓ LA LLAVE

Y vuelvo a pensar en llamarte

cuando voy a escribir y no escribí

para evitarme el esfuerzo de escribir

para evitarme el altercado de escribir

contra qué de la pendencia de escribir

basura del ansia en el tajo

escueto de tus fantasías

perras

desoladas yendo a un muelle


miércoles, mayo 14, 2008

SOY EL CHINO QUE HAY EN VOS

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1
Tugurtu esta cómodamente desplomado en el sillón
Junto a la lámpara de pie
Y toma su aperitivo con paraguita y aceituna
Lo ven contrariado?
Mmm
Algo pasa en el cerebro o en algún sitio de Tugurtu
Se acomoda la pajarita, se diría que de manera excesiva
Se rasca el bulto cuando nadie lo ve
Esperen, llega más gente
Tugurtu se fija en Rebeca y piensa en la otra
En la que dejó bajo la lluvia, sola en la carretera
Esta imagen le parece graciosa y sonríe
Sos una porquería Tugurtu!
Yo soy el chino que hay vos, ¿sabés?
Y cuidate
Cuidate bien de mí
Observen como hace que no me escucha
Ahora se acerca a Rebeca, le dice algo al oído
Y ella sonríe, pero Tugurtu no
Tugurtu sueña con un estanque en Yonapatawa
Sueña con unos patos, una caña y una lata de lombrices
Como carnada
Nada se pierde y nada se acaba en esta velada
Bebamos amigos, y dejemos por ahora este asunto
Que la orquesta está a punto de comenzar



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2
Tugurtu mantiene la compostura
Y oculta el tsunami que lo vuelca en su interior
Siempre fuiste menos que tu reputación
Ay, por primera vez Tugurtu
No está seguro de hacer bien su papel
Rebeca se sienta en el diván y alisa su vestido azul
La música no invita a bailar
Es lenta, sugestiva y fue pensada
Más para embriagar el parloteo y sus sinuosos senderos
Rebeca le está contando una anécdota de MacLowry
Sosteniendo un conejo entre sus manos
Sentado a la mesa de una gente amigable
Pasaron un rato conversando
hasta que se dio cuenta, horrorizado
De que el conejo
Yacía inerte entre sus manos
Lo había acogotado sin premeditación
Y lo ocultó bajo el volcán
Tugurtu dibuja una sonrisa que parece romperle la cara
Cómo si supiera lo que ella guarda
Una 22 en el bolso y un corazón tras la frente
Cuidate Tugurtu
Yo soy el chino que hay en vos, ¿sabés?
Y acá estaré, murmurando tras las cortinas
O bajo la alfombra que mancharás con tu suerte
Porque yo sé de tu maldición, Tugurtu
No vas evitar invitarla a tu casa en las afueras
Apartado del mundo, del ruido y de las arañas de cristal
Esta noche, Tugurtu
Una serpiente danza reflejada en el cuenco de tus ojos
Es la criatura del otro mundo
Que oscuramente ansías
La horma del zapato con el que vas a patear
Todo lo que hasta esta noche
Pensabas de vos
Mientras tanto observen, ambos se ponen de pie
Y se dirigen al vestíbulo
Tugurtu le ayuda a ponerse el tapado
Un filipino en la puerta de la casa
Lo espera con las llaves de su coche en la mano


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3
Mientras Tugurtu prepara dos tragos en la barra
Rebeca se mantiene de pie frente al terrario
que preside al salón sobre una mesa
Hay algo en la conjunción de sus hombros desnudos
En la luz azulada de la lámpara
Que seca la boca de Tugurtu y contiene
El impulso de beber un trago antes de darlo a su invitada
Una música remota hace de fondo
Al ruido de los hielos en la barra
Mientras una colonia de hormigas coloradas
A las tres de la mañana
Trabaja tras los cristales del terrario
Tugurtu le acerca el vaso a Rebeca y se queda a su lado
Mirando los túneles surcados
Por estas bestias de carga, con una mano en el bolsillo.
Nunca se cansan, dice Rebeca o lo pregunta
Tugurtu no responde y la invita a sentarse
Como lo han visto,
Estuvieron conversando,
Tugurtu tuvo un acceso progresivo de sudor
Pero luego se le pasó
Lo que en rigor no fue una ventaja
Sus ropas volaron rasgadas en torno al sillón
Y quedó vendado, maniatado
A merced de una mujer desconocida
Que acaricia su cuello con una 22 y le susurra
Algo así como una invocación india
A algún tipo de evento espectacular.
Un enano se materializa junto a un brazo del sillón
Ese soy yo
Y la casa entera esta ardiendo entre las llamas.

viernes, mayo 09, 2008

CORTE POR LOZANO

El lenguaje no es otra cosa que la exteriorización codificada de las cosas que uno siente. Yo, por ejemplo, no siento la poesía. A mí me conmueven cosas que dan francamente vergüenza. Por ejemplo, me voy a cortar la barba regularmente y hace muchísimos años a "La Tijera Loca", una peluquería atendida por Lozano padre e hijo, que tienen dos slogans: "Los cortes de Lozano se peinan con la mano" y "Corte por Lozano". Un día voy y no lo veo al padre, y le pregunto al hijo, que me dice "no sabés lo que pasó: se murió, acá mismo, estaba cortando el pelo y se murió". Ahí me tenté, porque pensé cómo le quedó el corte al tipo, y me imaginaba su pobre destino, porque no tenía derecho al pataleo; y supongo que se tuvo que ir, y habrá ido a otra peluquería, y el otro peluquero le habrá preguntado ¿Qué le pasó? Se me murió el peluquero. Y el otro peluquero le debe haber dicho ah, yo no se lo corto. Y debe estar vagabundeando por ahí, sin que nadie lo atienda.
R
Ricardo Ragendorfer

lunes, setiembre 24, 2007

martes, setiembre 18, 2007

HORA RADIO

Gente:
Después de un huevo de tiempo, vuelvo a la radio
con CENICERO CINZANO, una compagineta o algo así.
Los que anden por Barcelona,
lo pueden escuchar en el 96.6 Mhz.
Si querés escucharlo on line,
lo podés hacer desde la página de Radio Pica.
Empieza hoy y es quincenal, sale martes por medio
a las 16.35, y se repite a las 20.47 (horario peninsular).
Saludos, risas y buenos polvos para todos...
CC

sábado, agosto 11, 2007

A LA HORA DE COMER

Estamos en una vieja ciudad asiática. En ese Volga Gaz de color verde, que acaba de frenar ante el semáforo, viajan los dos personajes de esta historia. El conductor, ese de pelo castaño peinado para atrás, se llama Tentiet; no debe pasar de los treinta y no es un tipo fulero, pero es rengo. El otro, el pelado vestido de negro, ¿ven la ceja derecha interrumpida con una cicatriz?, ese es Rostov, un cincuentón de aspecto farabute con problemas de diabetes. Ambos trabajan para Vonmiglásov. El semáforo se pone en verde. Sigamos.
Bajan por Basmannaya y doblan en una calle angosta hacia la zona oeste. Rostov se rasca la espalda contra el respaldo del asiento. Llevan las ventanillas subidas y la radio está apagada. Resuena la amortiguación estropeada del coche. Gira con los neumáticos el fluido del agua contra el pavimento. Flota en el aire un olor como a humedad de casucha, de perro ausente, que ellos ya no sienten. La gente en las veredas empieza a espaciarse a medida que avanzan. Tentiet se palpa el bolsillo de la camisa (lleva un papel doblado con una dirección). Es mediodía y no llueve, llovió temprano por la mañana. Rostov saca un caramelo del bolsillo de su campera y empieza a pelarlo con cuidado.
-Por esas casualidades, Tentiet –dice Rostov después de llevarse el caramelo a la boca-. ¿Vos no te estás culeando a la hermana de Vonmiglásov, no?
Tentiet lo miró y se le quedó mirando.
-No –responde.
-Me alegro por vos –dice Rostov.
-¿Esto es cosa tuya?
-Ojalá... ¿Vos te acordás cuando estábamos haciendo tiempo en La Norte?
-Sí, antes de ayer.
-Claro, el miércoles. ¿Te acordás que estábamos con Dasha y Verochka, y con nosotros esperaban Starzev, el Rufi, Korolov...?
-Sí –Tentiet se queda pensando en Verochka.
-Katerina entró a buscar un expediente –Rostov busca algo en los bolsillos que no encuentra- Te acordás dónde estaba el expediente.
-Qué se yo, Rostov, dónde estaba el expediente.
-Bueno, estaba en uno de los cajones de abajo del archivero. ¿Ahora te acordás?
-...sí, ¿y con eso?
-Y con eso, Tentiet, quedó el culo de la hermana de Vonmiglásov, ahí, apuntándonos a la cara; la locura a un brazo de distancia.
-Lindo culo.
-Sí. Y en seguida se va. Al rato, Vonmiglásov los manda a llamar, vos te vas con Starzev, el Rufi y Korolov, y yo me quedo un rato más conversando con Dasha y Verochka.
-Y ahí...
-Ahí me manda Verochka: “Tentiet le arrima la tapita a Katerina, ¿no?...” Me quedé medio desfasado, te confieso. No me entraba la idea, de que fueras tan pero tan pelotudo como para meterte con Vonmiglásov. Aparte de la “tapita” esa...
-¿Vos sabías que cuando come sandía a esa mina se le da por estornudar?
-¿A Katerina?
-A Verochka.
-¿Y eso qué quiere decir?
-Qué se yo lo que quiere decir.
-Bueno. Si no querés que te cuente, decimeló y dejémonos de boludeces.
-Seguí Rostov, por favor.
-Bueno, el asunto es que yo le pregunto, ¿pero por qué decís que le arrima la “tapita”? Y va y me dice: “¿No viste? Cuando entró Katerina, todos le miraron el culo, menos él” -Rostov se rasca otra vez la espalda contra el respaldo del asiento.
Siguen avanzando hacia el oeste. Rostov relojea algunas esquinas que van quedando atrás. Bordean las dársenas, toman la circunvalación y salen por Storta, bajando hacia el sur. Ahora Tentiet baja la ventanilla, escupe y la sube. Se cruzan una fila de camiones con jaula llevando un cargamento de caballos.
-¿Sabés en lo que estuve pensando estos días? –dijo Tentiet- En llevarme al viejo al bungaló.
-Eso no lo digas ni en joda –replicó Rostov-. ¿Cómo viene?
-Para el culo viene. Cada vez peor.
-¿Sigue llevando el Niño de Pleskov?
-Sí... Mirá, abrí la guantera. ¿Ves unas hojas sueltas? Fijate, estuve mirando unos libros.
Son cinco hojas. Tienen la letra manuscrita de Tentiet. Están arrancadas de un cuaderno. Rostov lee en silencio la de arriba.
“Hace no tantos años, en Washington, el Departamento de Armamento de EEUU dispuso un pedido a la Smith & Wesson para la entrega de 6000 revólveres del tipo Schofield .45. Esto supuso un abundante trabajo para la empresa, porque ya estaban fabricando más de 200.000 revólveres de calibre 44 para un pedido perso. Este encargo fue debido al trato verdaderamente majestuoso que se le dio al Señor de Pleskov (líder perso) en los EEUU. Un trato que incluyó, entre otras cosas, grandes cacerías con Buffalo Bill (Cody), en las que se mató un búfalo salvaje, presuntamente el último que quedaba. Con un total de unos 250.000 revólveres que fabricar, la Smith & Wesson tenía muchísimo que hacer, por lo que tuvo que descuidar el mercado nacional. Situación que la Colt explotó gustosa para vender el Colt Peacemaker en enormes cantidades. Además, el gobierno estadounidense estaba influido de tal manera por la Colt y la Remington que, al cabo de cuatro años, el Departamento de Armamento decidió hacer un importante pedido de revólveres Peacemaker para el ejército. Irónicamente, la Smith & Wesson recibió ese mismo año una medalla de oro en la Exposición del Centenario de Filadelfia, como fabricante del mejor revólver que se había hecho jamás para el ejército. Mientras tanto, como en la Iínea de revólveres de Smith & Wesson no había revólveres de bolsillo, la firma decidió ponerse al momento a llenar ese hueco. En pocos meses, introdujo un revólver de cinco disparos calibre 38, al que se apodó instantáneamente el Niño de Pleskov. Tres inviernos más tarde, se introdujeron más modificaciones en los revólveres de Smith & Wesson, entre ellas, el arco curvado del guardamonte del gatillo. Fue éste el comienzo del perfil distintivo de S&W, que puede verse en toda la colección de sus revólveres.”
Rostov levanta la vista del papel y mira hacia fuera. Las casas a los lados de la Storta son cada vez menos numerosas y más amplias, sin ser lujosas. Cada tanto aparecen algunos tinglados con sus respectivas torres de agua.
-Anoche directamente lo tuve que nokear –sale de repente Tentiet-. Lo subí al coche, lo llevé a su casa y lo acosté. No se puede...
-Así...
-Escuchá Rostov. Llega con una bolsa de riñones, con cara de compungido. Hagamos las paces, hijo, me dice, tomémonos unos tragos, hijo. Y le doy la espalda dos minutos, para buscar algo en la heladera, y el hijo de puta no va y me zumba dos tiros...
Rostov lo mira, pero no dice nada.
-Fijate en las hojas de la guantera –dice Tentiet. Fijate que hay una del Quijote.
-Ay, Dios...
-Dale Rostov, que está bueno lo que dice.
Rostov busca la hoja en la guantera.
“Quijote se pasa la vida peleando, pero no mata a un hombre...”
-Leelo en voz alta –lo interrumpe Tentiet. Rostov, resignado, recomienza.
-El Quijote se pasa la vida peleando, pero no mata a un hombre. ¿Qué pasaría si matara a alguien? ¿Enloquecería del todo o se curaría de la locura? ¿O entendería que su locura fue simulada? Sancho se entusiasmaría; le diría que ha matado a un caballero de nombre impresionante; Quijote, con tristeza, le replicaría que no, que mató a su vecino fulano de tal, hijo de tal y casado con tal; y que haberlo matado es horrible... Borges.
-El argentino.
-...
-¿Qué te parece?
-Que ese tipo no mató una mosca.
-¿El Quijote?
-Borges.
-Bueno, sí. Yo me quedé pensado en el susto del Quijote, antes de entristecerse... ¿Entendés, no?
-No.
-Es medio un disparate, pero por ahí lo despabila. Al viejo digo. Lo llevo al bungaló y amago con dejarlo para la cena.
-Y no te va a ver nadie, ni nadie se va a enterar, ni tu viejo va a abrir la boca después, ni se te va a morir de un infarto en el camino de vuelta. Un plan perfecto Tentiet, está a la altura de los de Stefarovich. Te enteraste de Stefarovich, ¿no? Viste en lo que terminó.
-¿Hablaste con el Rufi?
-No, si no habla él, mejor dejarlo.
Los dos se quedan callados sobre el traqueteo del coche.
-¿Cuántas rutas habrán hecho estos dos? Arriba de las treinta, fácil –calcula Tentiet.
-Sino más.
-Sino más...
Rostov saca otro caramelo del bolsillo de su campera y empieza a pelarlo. Son de regaliz.
-Igual Rostov, si no era por las cataratas anoche me manda para el otro barrio –continúa Tentiet.
-¿Le sacaste el Niño de Pleskov?
-No.
-…
-Es una cuestión de código, Rostov.
-…
Una moto de alta cilindrada los adelanta a gran velocidad. El motociclista lleva un casco negro con una estrella blanca sobre la nuca y una campera celeste inflada por el viento. Mira hacia el cielo a su derecha. Está pasando un helicóptero militar a baja altura, buscando algo. Es un Klimov TV3-117SB, uno de los pocos que todavía les funcionan. Ellos no se preocupan, están en veda con los milicos y no los van a molestar.
-¿A vos por dónde te llegó lo de Stefarovich? –pregunta Rostov.
-Por Korolov –responde Tentiet-. Está asustado Korolov.
-Y… Esto es un mensaje para todos.
Entran por un camino de barro. De pronto, el mediodía se transforma en una zona difusa, hecha con la espesura y las sombras de los álamos. Lo habían hablado otras veces. Al llegar a este tramo les agarra un adormecimiento parcial, están confusos con el día. Como si acabaran de despertarse de una siesta y todavía no pudieran discernir si se acostaron después del almuerzo o de la cena.
Tentiet bajó dos cambios y van en segunda. El camino no tiene más de tres metros de ancho. Doblan en una bifurcación que es aún más estrecha que el camino. Algunas ramas bajas rozan los cristales del Volga Gaz. Unos trescientos metros más adelante, se abre un claro y se extiende un jardín. En contraste con el bosque, parece haber aterrizado y no germinado este jardín.
La recorrida del sendero de grava, el color de las hortensias, las dalias y los agapantos, los setos de romero, el aire delicadamente agreste que emana del conjunto, un aire que, entre los pocos persos que saben de su existencia, despierta dosis conjugadas de admiración y temor, todo contribuye a recordar lo que Tentiet y Rostov no van ver, pero saben que sucede en ese lugar. Porque ahí, coronando el jardín en lo alto de una ligera elevación del terreno, está el bungaló. Lo que ellos, la gente de Vonmiglasov, llaman el bungaló: Una mansión de dos plantas bautizada como Villa Kran.
La estructura es de parantes y travesaños de madera, recubierta en su exterior por tablas horizontales de "machimbre inglés". La planta baja está rodeada por una galería que ocupa tres de sus cuatro lados. En su ángulo norte, una saliente de la sala que continúa en el primer piso, es coronada, a la altura de la cubierta, por un capitel octogonal. Las aberturas externas llevan celosías blancas de diseño no común en estas tierras. Está techada con placas de fibrocemento, por donde asoma una chimenea construida en piedra local. Dos balcones de piso cerámico se asoman al frente y uno en cada pared lateral de la casa. Un enorme tanque intermediario, anexo, provee el servicio de agua caliente
Comprada por la familia Vonmiglásov en 1981, en una tarde de lluvia gruesa, Villa Kran fue sometida pronto a algunas reparaciones, imprescindibles para asegurar su estabilidad. Fue así como, en el reverso de algunas tablas, pudieron leer las inscripciones de "Boulton & Paul". Eso bastó para confirmar la impresión que hubieran experimentado en las varias visitas que los Vonmiglásov efectuaron a la casa mientras vivía su propietaria original, Victoria Okala: la impresión de que, de repente, al abrirse una puerta, asomaría, no Victoria Okala, sino Myriam Hepburn. Esta última era la esposa de Larry Hepburn, un alto funcionario inglés con el que mantuvieron una breve pero conveniente relación, con motivo de un permiso de importación de carne ahumada. La casa de los Hepburn, que conocieron durante una visita a Londres en 1977, se les superponía en el recuerdo con la de Okala.
En marzo de 1984 la casualidad volvió a confirmar lo intuido: un folleto inglés de principios de siglo ofrecía edificios de madera y hierro, fijos y transportables, preparados para exportar. Boulton & Paul eran proveedores de su majestad, de los agentes de la corona para las colonias, del almirantazgo, de los gobiernos inglés, sudanés, sudafricano y egipcio, así como de las compañías ferroviarias Inglesas, sudamericanas y sudanesas. Un ejemplo detallado del catálogo, el Nº XY/6, un bungaló levantado en Le Touquet, Francia, por encargo del gobierno de Egipto, es exactamente igual a Villa Kran, aunque en una sola planta.
Volvamos ahora al Volga Gaz.
Entre los setos de romero ven a un niño en botas, jardinero y remera. Esta inclinado acuchillando la tierra mojada. El barro le cubre la frente y los brazos. Los ve llegar, pero no hace más, vuelve a su trabajo. Sale humo de la chimenea de la casa.
Se detienen frente a la galería vacía.
Casi no llegan sonidos externos a la cabina del Volga Gaz, sólo el de un viento suave. Desde la ventana del salón se asoman dos niñas rubias con coletas. Inescrutables. No sonríen, no están contentas, no tienen miedo. Rostov saca una ampolla y una jeringa del saco y empieza a cargarla.
-Vivos, siempre vivos –se lamenta.
Salen del coche y abren el baúl.
Las ventanas de la casa se poblaron ahora con más niños, amontonados y ansiosos por ver. La puerta principal esta abierta y un grupo de seis, los más crecidos, esperan en la galería a ambos lados de una camilla baja. Siempre son los mismos seis. Cuatro niños y dos niñas, de rasgos similares: Narices aguileñas, mentones hundidos, ojos acerados.
Un cuerpo se remueve en el baúl al quedar al descubierto. Es un tipo gordo, no pesa menos de 100 kilos, y bastante joven, tierno. Rostov le inyecta el opiáceo en el cuello; al gordo se le escapa un gemido. Está atontado por la droga y la repentina exposición a la luz lo ciega. En unos minutos, la nueva dosis aplicada lo volverá a trabajar, para dejarlo tumbado y sin reacción al dolor. Tentiet y Rostov lo ayudan a salir del baúl. Lo sostienen por las axilas y ponen sus hombros para que el gordo apoye los brazos. Van hasta la galería con paso errático. El gordo se les bandea para acá y para allá, pero no se resiste, apenas se puede mantener en pie. Uno de los niños, junto a la camilla, se limpia con el dorso de la mano un rejunte de saliva en la comisura de los labios. Los niños se apartan, para que ellos puedan acostar al gordo, quién se pone de costado, en posición fetal, sobre la tela firme de la camilla.
Rostov lo mira dormitar, mientras los niños empujan sin esfuerzo y la camilla rueda hacia el interior de la casa.

martes, julio 03, 2007

viernes, abril 27, 2007

LAVANDINAS

37 cosas que antes tengo que decir
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1 Me crucé con Lavandinas en una época especialmente buena de mi vida. 2 Lavandinas no es una persona, ni el apodo de un animal; es un título y un conjunto de 41 páginas sueltas y llenas de poemas. 3 Están numeradas, pero no abrochadas. 4 Las tenía un amigo, que por entonces (ponele invierno del 93) vivía en La Plata, frente a la plaza Rocha. 5 Lavandinas es un regalo que el flaco que lo escribió le hace una flaca, que más tarde iba a ser la novia de mi amigo (¿se entendió?). 6 Así le llegó a mi amigo y, por su intermedio, a mí. 7 No sé la cantidad de veces que lo leí, pero fueron muchas. 8 Fotocopié esas páginas. 9 Se las mostraba a la gente que me visitaba. 10 Me las llevaba a la plaza en los días de sol. 11 Escribía emulando su estilo. 12 Componiéndole música, las adaptaba a formato de canción. 13 Y al fin las guardé junto a otros tesoros personales. 14 Me vine a vivir a España. 15 Volví a Argentina cuatro años más tarde y me las traje en la valija. 16 Pasaron 14 años desde que hice esas fotocopias y acá las tengo medio amarillas sobre la mesa, mientras escribo al mediodía, en esta casa llena de luz donde las plantas se mueren irremediablemente (algún día ya hablaré del tema). 17 Una curiosidad: tuvo que pasar más de una década para que se me diera por averiguar el nombre del flaco que lo escribió. 18 Mi falta de interés en este aspecto fue perfecta. 19 Recién hace unos pocos meses (porque quería postear sus poemas), preguntándoselo a mi amigo, supe que se llama PABLO FERREYRA. 20 Entonces sí, pude hacer una búsqueda en Internet de Pablo Ferreyra y en lugar de un poeta, me encontré con: 21 Un guitarrista de tango autodidacta. 22 Un periodista de TN. 23 Un guardia cárceles muerto en un motín. 24 Un maratonista de Villa Elisa. 25 Un joven interno de un neuropsiquiátrico (que intentó quitarse la vida prendiéndose fuego)... 26 En fin, ni uno asociado a la literatura de manera inequívoca y ni noticia de alguna edición impresa o digital de Lavandinas. 27 La cosa quedó ahí hasta hace unos días, cuando en una conversación nocturna volví a acordarme de Lavandinas. 28 Pero ya me había olvidado cómo se llamaba el flaco que lo escribió. 29 Volví a preguntárselo a mi amigo al día siguiente y tuve su nombre otra vez en mi poder. 30 Me fui al google para hacer una nueva búsqueda (supongo que la primera vez me había metido en yahoo) y tuve suerte. 31 Ni noticias de Pablo Ferreyra y su biografía, su nombre nomás y Lavandinas editado en formato pdf, con otro título: NO VE LA CHINA. 32 Acá te enlazo la página por si te lo querés bajar. 33 La edición es de 1990, es una versión anterior a la que yo tengo. 34 En lavandinas se repiten casi todos los poemas, con ligeras variaciones, y se le suman algunos más, uno de ellos fechado en 1992. 35 Abajo transcribo cuatro de esta última versión. 36 Los que mejor navegan sobre el movimiento de mis gustos. 37 Gracias Pablo.
p
p
Lavandinas propiamente
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ARQUITECTURA

hermana arquitectura te consume la suerte
no hay domicilio en tu voz que viene a parir
junto a los buques
pvolver a verte

hermana la rutilante y clara sangre del cielo
la lluvia
la restauración que nos convenza
plos envoltorios

las señales
las señales que he podido ver
al borde y al pie de las palmeras
al pie
son tus indicios de hermana novata que empuja los ríos
py todas las cosas

“el desierto debe contener placeres seguros para no recordar
1969”
por dios
caer fulminado por un rayo
una bendición
hermana no creas
eras cabeza de playa para que mi rostro
pse anime

no sabíamos hermana
llevar el paso
pfaltaba guía
p
p
p
LAS VEGAS
p
p
entre lamer centavos de tu mano que siempre paga
todas las cuentas y decir que aquella mano mere-
ce un guante colorado y gentil prefiero trajes
esmeraldas que calienten ésta huída

entre la mujer que un hombre ama locamente y la
mujer que una mujer sueña prefiero estos agrios
pezones de sal que huelen a pólvora

entre estos días de penumbra y el instante final
de aquel brujo que alguna vez será el alcalde
prefiero salir a los tumbos de una tienda cual-
quiera olvidado por todos los que me adoraban
cuando era un chico famoso
p

p

p
AGUA DE HUNGRIA

“Moricand se alistó en la Legión
Extranjera, porque quería morir
con estilo y elegancia, porque
me amaba y no podía poseerme”

aguardiente
por encima del hombro podés verla desnuda
metálica feroz obertura de mujer nunca escrita
diciendo poemas,

maravillosos hijos de una perla
tontos del diablo que abandonaron el infierno
buenos perdedores,

todo en la vida era el fondo de un vaso
que le llenaban
si mostraba
las piernas
la parte tibia del adentro
un fémur,

nuestro amor era
así
lento,

no sé
la noche que la besé y le bajé todo
fue un gran fracaso

p

p
ALGUNOS SE LLAMABAN BUCOWSKI

lo que me gustaría saber es tu verdadero nombre
tu paliza auténtica
-las que te daban en las confiterías del centro-
y las claves de siempre
alguna vez dijiste que el amor era así
así
como el jabón lux
eterno

lo que tuve que averiguar
arriesgando mi cuello
fue tu nombre de pila
ceci o margarita o angélica
según el día
la zona

lo que perdí fue el rastro de tus amigos
eran tipos gentiles
-recuerdo uno llamado fogwill-
otros se llamaban bucowski
y llevaban tatuajes en los brazos y el tórax
creo

lo que nunca supe fue el color de tus encajes
el olor de tus ojos
no cruzabas mirada
solo piernas
lástima

mis vecinos te amaron como se ama a una hija
una mano en la falda
flor de fuego para los visitantes

p

jueves, abril 19, 2007

ESTADÍAS PLATENSES

VIDA DE SUEÑOS - FRANCISCO BOCHATON

Vida de sueños
jamás descubrirás el valle
Mi alma errante vendrá
a simular amarte

No tengo más donde ir
en este cuerpo amante y cambiante
Sufro, si vanidad y la tierra
agita su centro en mí

La luna quiere vivir
hasta que sea eterno
No tengo ya donde ir, el cielo acuesta
su lecho en mi pecho

Y voy
sigo detrás de esa sombra
quieta y te nombra
Y yo siembro semillas de suerte
sólo por verte

Cantar divino capaz
de reducir el ruido
Háblame un poco
tu mundo se mantendrá contigo
Jamás pude resistir
de la crueldad sus gritos mas hondos

Hoy van
hasta que estallan los vientos
puros lamentos
Y van
sobre los techos sin tiempo
de los inviernos

Se moverá sin parar
la rueda que me aleja del suelo
Y ya
sin condición ni distancia
vuelvo a quererte